Integración de Simuladores Clínicos en la Enseñanza Bimodal de Ciencias de la Salud: Experiencia en Oftalmología

Eje 8 - Reflexiones en torno a la educación con tecnologías en las Ciencias de la Salud.

Rosana Gerometta (rgerometta@yahoo.com.ar)
Gerardo Omar Larroza (rector@unne.edu.ar)
Maria Graciela Fernandez (mgfernandez@unne.edu.ar)

Facultad de Medicina UNNE

Poster digital

La formación médica actual exige propuestas pedagógicas que garanticen el desarrollo de competencias clínicas en entornos éticos, seguros y accesibles. En Oftalmología, la enseñanza de la técnica del fondo de ojo, visualización de la retina mediante oftalmoscopía directa, representa un desafío cuando se enfrenta a la masividad estudiantil y la escasa disponibilidad de pacientes con patologías específicas. Esta situación no solo dificulta la adquisición de habilidades, sino que también genera tensiones éticas por la exposición reiterada de pacientes.
Frente a este escenario, la incorporación de simuladores clínicos en un enfoque bimodal, que articula prácticas presenciales con recursos virtuales, se presenta como una estrategia innovadora para optimizar el aprendizaje. El objetivo de esta experiencia fue analizar el impacto de la simulación bimodal en la enseñanza de la técnica del fondo de ojo, valorando su aporte al desarrollo de competencias clínicas.
Desde 2014 se implementa un simulador exclusivamente oftalmológico que permite la práctica segura, autónoma y repetida del procedimiento de visualización del fono de ojo. Este dispositivo recrea con realismo el examen ocular, incluye ajustes técnicos y ofrece múltiples imágenes retinianas. La modalidad presencial se concreta en sesiones de simulación con acompañamiento docente y feedback inmediato, mientras que la modalidad virtual proporciona materiales como videos, casos interactivos y guías de autoevaluación. Esta combinación garantiza continuidad pedagógica, preparación previa y reflexión posterior.
El diseño metodológico contempló un estudio descriptivo con enfoque mixto sobre estudiantes de tercer año de Medicina. Se aplicaron listas de cotejo y encuestas anónimas para medir desempeño y percepciones. El 97,5% reportó mejoras en seguridad, precisión y confianza. La integración entre simulación y recursos virtuales amplificó los beneficios formativos, consolidando a la bimodalidad como una estrategia pedagógica de alto impacto. Solo un 1,5% expresó dificultades en la transferencia a contextos reales, y un 1% refirió una falsa sensación de dominio.
Como conclusión, la simulación clínica bimodal demostró ser eficaz para formar competencias técnicas en un entorno ético, equitativo y flexible. Se recomienda avanzar hacia una estrategia institucional que extienda esta experiencia a otras disciplinas clínicas, integre itinerarios formativos mixtos, capacite a docentes en simulación y evalúe de forma continua su impacto en los aprendizajes.