El presente trabajo tiene como propósito compartir algunas reflexiones y resultados surgidos de la implementación de estrategias de acompañamiento a estudiantes universitarios en el marco del Programa Sistema de Acción Tutorial (SAT), desarrollado por la Secretaría de Integración Estudiantil (SIE) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Estas acciones, adaptadas al contexto post-pandemia, han asumido un carácter bimodal (presencial y virtual), integrando aprendizajes derivados de la emergencia sanitaria con las nuevas normativas de educación superior, en busca de mejorar la calidad educativa y acompañar las trayectorias estudiantiles en las carreras de Ingeniería Civil, Mecánica y Electromecánica.
En este contexto, las tutorías son concebidas como un dispositivo pedagógico centrado en el estudiante, con una lógica institucional que promueve la inclusión, la permanencia y el egreso. Las acciones del SAT se articulan con diversos niveles y modelos de intervención educativa, incorporando tecnologías accesibles y plataformas académicas, con el fin de sostener las trayectorias y evitar la deserción, especialmente en los primeros años de cursado. La bimodalidad inclusiva emerge aquí como una herramienta que acorta distancias tanto físicas como simbólicas, permitiendo una mayor flexibilidad y accesibilidad, aunque también abre interrogantes respecto a su potencial excluyente si no se contemplan adecuadamente los contextos socio tecnológicos de los y las estudiantes.
Las actividades de refuerzo del SAT incluyen talleres de gestión emocional, estrategias de estudio, introducción al mundo del trabajo, y desarrollo de la autonomía, con modalidades adaptadas a las necesidades y realidades de los estudiantes. Estas propuestas formativas, sostenidas a lo largo del año, apuntan a fortalecer la autogestión del aprendizaje y a consolidar una experiencia universitaria significativa e inclusiva.
Entre los principales logros del programa se destacan el aumento del sentido de pertenencia institucional, la mejora en los indicadores de regularidad y egreso, y la adaptación de recursos tecnológicos a contextos de uso cotidiano, siempre con una perspectiva pedagógica centrada en el estudiante.
Desde una mirada teórica, este enfoque se enmarca en los aportes de Litwin (2005), quien señala la importancia del diseño didáctico como mediador entre las tecnologías y las prácticas pedagógicas; de Tenti Fanfani (2007), quien advierte sobre las desigualdades estructurales que inciden en la inclusión educativa; y de Díaz Barriga (2013), quien destaca la necesidad de generar entornos de aprendizaje que favorezcan la construcción de autonomía y sentido, entre otros autores pioneros en la temática.
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